La pandemia silenciosa se llama sedentarismo

La pandemia silenciosa se llama sedentarismo

Iker Muñoz

Director deportivo de Runnea. Doctor en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Docente-investigador en la Universidad Europea del Atlántico (Santander) impartiendo las asignaturas de Fisiología del Ejercicio y Planificación y Entrenamiento de Alto Nivel. Pese a mi trabajo, mantengo mi afición de entrenar a atletas de diferentes deportes en pruebas de resistencia y ultra-resistencia. Otra de mis pasiones es entrenar y competir en carreras populares de triatlón, carreras de asfalto y trail.

Como era previsible la segunda ola (o tercera, según se mire) de la Covid-19 nos ha golpeado y va a volver a trastocar nuestras vidas en forma de mayores restricciones a la movilidad, encuentros, visitas, etc. De esta manera, parte de nuestros, ya cambiados, hábitos de vida volverán a fluctuar y deberemos adaptarnos a una realidad que se caracteriza por ser extremadamente cambiante.

Es innegable que nuestro día a día se ve afectado por la situación y ahora que poco a poco estábamos retomando hábitos de comienzo de año, vuelven a truncarse nuestras expectativas. No obstante, es necesario pensar en las actividades que podemos hacer en lugar de centrarnos en lo que no podemos hacer. Aunque para muchos este momento es difícil de digerir, es importante buscar alternativas en las cuales estemos seguros y nos permitan mantenernos activos.

No cometer los mismos errores que en la primera ola

Más allá de los retos deportivos que se realizaron durante el confinamiento, muchos de los cuales más que beneficiosos para nuestro organismo eran perjudiciales, debemos continuar ejercitándonos. Es cierto que nuestra actividad física diaria se verá mermada debido a menos desplazamientos y más cortos, por lo que será necesario aumentar o comenzar a practicar ejercicio físico. Si a esta necesidad de un mayor ejercicio le unimos que muchas de nuestras prácticas deportivas, especialmente aquellas que implican un adversario, se han visto recortadas, el cóctel resultante puede resultar explosivo para nuestra salud.

Un descenso de actividad física, unido a un mayor tiempo sentado/tumbado, la reducción del ejercicio físico y una baja motivación para la práctica debido a la situación que vivimos puede ser un caldo de cultivo excepcional para desarrollar a medio plazo una serie de enfermedades asociadas a la inactividad/sedentarismo.

Los peligros asociados al sedentarismo

Sin querer ser alarmista, pero sí realista, el descenso de nuestra actividad física diaria (toda aquella actividad que conlleve un gasto calórico), va a tener una implicación muy importante sobre nuestro organismo, que solo experimentaremos a corto plazo en un incremento del peso o mejor dicho del aumento del porcentaje graso. Sin embargo, las consecuencias potenciales de un mayor sedentarimo se podrá manifestar sobre un descenso de la sensibilidad a la glucosa, un descenso en la utilización de las grasas como sustrato energético, descenso de la capacidad para generar tensión de nuestra musculatura, perdida de peso debido a una pérdida de masa muscular, un posible aumento de la tensión arterial y un largo etcétera relacionado con el síndrome metabólico. En otras palabras, pese a tratar de evitar la Covid-19 podemos abrir las puertas a otras enfermedades que persistirán una vez esta pandemia haya pasado.

En mayor o menor medida, todos somos conscientes de los beneficios del ejercicio físico, pero en muchos casos cualquier excusa es tomada para no realizarlo. Por lo tanto, en la situación actual no debemos dejarnos llevar por esta idea de: “si no me dejan hacer mi deporte, no puedo hacer ningún otro”. Si el deportista popular se caracteriza por algo, es por la práctica de deporte sin un fin único y exclusivamente de rendimiento. Es por ello que necesitamos buscar alternativas mientras recuperamos la normalidad deportiva.

Correr: Una excelente alternativa para tu salud

Una de estas alternativas podrá ser el correr. Es uno de las actividades que requieren una menor inversión económica, y en cuestión de economía del tiempo posiblemente sea la más efectiva ya que no deberemos desplazarnos a ninguna instalación específica para su práctica. Para muchos, el escuchar el verbo correr es asociado a fatiga, esfuerzo extremo y un sinfín de calamitosas sensaciones. A pesar de este estigma que puede acarrear la carrera, es de vital importancia el remarcar que existen numerosas combinaciones para realizar entrenamientos de carrera basados en la alternancia entre la carrera y el andar. A su vez, si este tipo de trabajo lo completamos en casa con ejercicios de fuerza (con el mismo peso corporal o algún tipo de implemento como una goma) podremos mantener o mejorar nuestros índices de fuerza.

Lo que quiero transmitir con todo esto es la idea que siempre hay una alternativa para mantenernos activos. El ejercicio pautado por profesionales puede ser realizado en cualquier escenario, aquí radica la necesidad de estar supervisado por un profesional de este ámbito que permita un seguimiento y adaptar el programa a la persona, sus objetivos y limitaciones.

Entrena de forma segura

En este sentido desde RUNNEA ACADEMY tenemos diversos programas para mantenerte activo de forma segura y divertida, comenzar a correr desde cero (que no implica empezar a correr desde el primer día), entrenar en casa u opciones como son las carreras virtuales que te ayudarán a buscar el objetivo que necesitas para mantener la motivación.

Más información RUNNEA ACADEMY

Por último, y siguiendo con la idea de este artículo, animar a mantener o comenzar a practicar ejercicio físico a pesar de la situación excepcional que vivimos, nuestra salud está en juego. La pandemia del sedentarismo hace mucho tiempo que llego de manera silenciosa y tiene vistas de ser amplificada por el Covid-19. Sin embargo, ya contamos con el remedio para combatirla esta enfermedad occidental ¡muévete!